La esperanza

El alguacil entraba en el pueblo cuando yo llegaba de atender el huerto y me detuve para escuchar lo que decía. Jacinto anunció aquel día que teníamos que ir a la guerra. Con mis ropas manchadas de tierra abracé a Vicenta y miré su vientre abultado haciendo un esfuerzo para no llorar. Mi mujer oyóSigue leyendo “La esperanza”